Terapias Angelicales con el Santo Rosario para la paz y la sanación

¡Bienvenidos!

Este es un blog dedicado a reconectarte con tu ser espiritual a través del acompañamiento de los ángeles, guías y mensajeros de Dios, a partir de la oración y meditación en torno al Santo Rosario de la Virgen María, en torno a reflexiones, vivencias y meditaciones como una forma de contribuir a la paz y al amor en el mundo exterior y en el mundo interior de cada persona. Aquí compartiré algunos testimonios, anécdotas y relatos sobre encuentros cotidianos con los ángeles, milagros y transformaciones a partir del poder de la Oración Divina con el rezo del Santo Rosario.

martes, 23 de abril de 2013

Optar por la paz y nada más


Los ángeles vibran en las frecuencias más altas de amor, alegría y paz. Nosotros, en la época en que estamos viviendo y cada día al despertarnos tenemos opciones: vivir desde la paz o vivir desde el conflicto. Muchas veces, sin darnos cuenta vivimos en el conflicto interno. Decidimos levantarnos unos minutos más tarde, con lo cual llegamos más tarde a nuestras citas, lo cual nos lleva a empezar el día con malhumor y estrés, en nuestra mente se acumulan las preocupaciones, las cuales nos hacen caer en nuevos percances y problemas, para que al finalizar el día expresemos que fue ¡horrible!

En cambio, si optamos por la paz, todo es más sencillo. Aun cuando se nos haga tarde, observaremos que algo milagroso sucede. Quizá se abre un atajo para ir al trabajo, o el reloj del jefe se descompuso y no vio la hora de llegada. Una vez en el trabajo, todo fluye en armonía y parece que el día se alarga, aun cuando la carga aumente, todo fluye, la gente se porta amable, todos sonríen y al regresar a casa, respiramos satisfechos por haber rendido y disfrutado de un día más.

Cada día es una propuesta y los ángeles nos invitan siempre a optar por la paz. ¿Por qué en vez de elegirla nos vamos por el camino del sufrimiento? Hoy haz la prueba, no importa cómo esté tu día. Cierra los ojos por un momento, respira profundo y pide a tus ángeles que te asistan pues estás optando por la paz. Inhala profundamente y al exhalar, dí en voz alta: Hoy opto por la paz, nada ni nadie me sacará de mi centro. Dilo fuerte, repítelo tres veces. Siente cómo al pronunciar esta frase los ángeles te llenan de luz, de seguridad en ti y de paz.

Luego vuelve a tus actividades cotidianas y nota, poco a poco, cómo todo se torna sencillo, pues has decretado que deseas vivir desde la paz. Notarás que con el tiempo, te vuelves una persona serena y otros te buscarán porque quieren contagiarse de esa tranquilidad que tan naturalmente emana de ti.

Dios te ha dado un gran regalo que es la paz, opta por ella cada día, es un ejercicio diario y si lo practicas diariamente, sentirás la presencia de los ángeles que te asisten en todo momento para continuar optando siempre por la paz.

martes, 18 de septiembre de 2012

La historia de Sara, Tobías y el Arcángel Maravilloso


Ayer de casualidad me topé con un programa donde el comentarista tenía una trivia para el público. Consistía en leer un pasaje de la biblia y el televidente tenía que marcar para decir el nombre de un arcángel. Me quedé escuchando la historia, que ya sabía desde hace mucho. Puedo decir que es mi preferida dentro de los libros que integran la Biblia. Se sitúa en el libro de Tobías y es un relato bellísimo.

La historia inicia con Sara la de Ragüel, una muchacha joven, guapa, inteligente, pero muy desdichada. No podía casarse porque el demonio Asmodeo la tenía aprisionada. Llevaba 7 novios, es decir, 7 veces había llegado al matrimonio, pero justo la noche de bodas, el demonio se aparecía y mataba a sus novios, así que nunca había podido consumar sus uniones.

Ya ningún hombre se le quería acercar por temor. Ella había pensado incluso hasta en el suicidio. Una noche, mirando las estrellas con los ojos llenos de lágrimas imploró a Dios que la ayudara, porque no sabía qué hacer ni cómo librarse de ese demonio. Ella había sido buena hija y sólo pedía un matrimonio tranquilo. Era hija única y no quería darle una tristeza mayor a sus padres si decidía suicidarse. Al contrario, imploro a Dios para que le quitara esos pensamientos negativos y la ayudara.

Al mismo tiempo, lejos de ahí, Tobit, un hombre bueno que había sido un rico mercader, había perdido todo lo que tenía por venganza y por decisión de sus gobernantes. Anciano y ciego para colmo de males, también había pensado en el suicidio, pero tenía un hijo joven, Tobías, que era toda su esperanza y una esposa a la que no quería dar más problemas. Vivía muy mortificado por haber caído sin saber por qué en tal desgracia. Recordó que en Media, un lugar distante, tenía un pariente al que le había hecho un depósito de plata hace tiempo. Pensó que si mandaba a su hijo a recuperarlo, podía recuperar la última de sus posesiones y podría dejarle esa tranquilidad material a su hijo, en su vejez, en vez de tragos amargos. Esa misma noche, Tobit imploró a Dios su ayuda y misericordia. Y Dios, en su infinita bondad, escuchó al mismo tiempo las peticiones de Sara y de Tobit, y les mando un Arcángel maravilloso para que los sanara de todos sus dolores, físicos y espirituales. Ese Arcángel fue Rafael.

Sucede que Tobit temía por la vida de su joven hijo, pues atravesar el desierto suponía grandes peligros. Su esposa no quería que dejara partir al hijo, sentía que no lo volvería a ver, que lo matarían. Tobit pidió a su hijo buscar un hombre que conociera bien el camino y que fuera de confianza, ya sería mucha suerte si fuera de su misma estirpe. Y como Dios ya estaba muy cerca de él, cuando Tobías salió a buscar a su acompañante de pronto encontró al buen Azarías, que era Rafael disfrazado de viajero. Todo ya estaba dispuesto en el plan de Dios, se conocieron, congeniaron y hasta acordaron el viaje juntos.

Cuando Tobías lo llevó a su casa a presentarlo con su padre, el arcángel al entrar le dijo a Tobit: ¡QUE DISFRUTES DE MUCHA ALEGRIA! ¿Qué alegría puedo disfrutar yo si vivo entre tinieblas como los muertos, estoy viejo, ya no valgo nada?, dijo desesperado Tobit. Y el arcángel le contestó: NO TEMAS. DIOS TE CURARA DENTRO DE POCO.

Me puse a meditar y me llegaron muchas revelaciones sobre este maravilloso hecho. Cuántas veces no hemos estado al borde de la desesperación, aprisionados por problemas económicos, condenas sociales, injusticias. Nos hemos sentido solos, aislados, sin ayuda. Y cuando volteamos hacia Dios y nos ponemos en sus manos, su respuesta es así de sencilla y poderosa a la vez: nos envía a un ángel. Me encanta releer esa respuesta de San Rafael: No temas que Dios te curará dentro de poco.

Y vaya que curó a Tobit. En la historia vienen diversos pasajes en el trayecto de Tobías hacia Media, acompañado del Arcángel. El no revela su identidad para no inquietar ni asombrar a sus protegidos. Cumple su misión fiel y discretamente. Dios así nos reconfirma que todos tenemos un ángel guardián que nos acompaña siempre. Me gusta esa parte de la discreción y fidelidad de los ángeles. Hoy que su presencia se deja sentir mucho más fuerte que en otras épocas quizá, también suele confundirse con el esoterismo y la gente espera que el ángel baje con todo el glamour, trompetas y show, pero no, los ángeles no son mágicos, son seres de luz, fieles a la voluntad de Dios, cumplen su función de mensajes y guardianes con absoluta discreción. A veces, su presencia ni se nota, pero se siente una tranquilidad tan placentera que sabemos, de uno u otro modo, que pasó un ángel a nuestro lado. Ellos no quieren el primer crédito por lo que hacen, siempre nos dirán que ¡Gloria, sólo a Dios!

Hay versiones en esta narración en las que se dice que al salir hacia Media, iban juntos Tobías, Azarías (San Rafael) y un perro fiel que los acompañaba. Me encanta saber que en este pasaje, los perros -que son mis mascotas favoritas- tienen una misión similar a la del ángel y representan, para mí, la fidelidad, la alegría y la aventura, pero también el cuidado y la protección. Para mí, los perros y en general, nuestras mascotas, tienen una misión de luz muy específica al estar con nosotros acompañandonos por momentos o durante gran parte de nuestra vida.

Y como el plan divino de Dios es perfecto, hace que el destino de Sara la de Ragüel y Tobías se entrelacen. Con ayuda del ángel -que en cierto punto de la historia también cumple una mision de cupido- hace que los jóvenes se conozcan y le ayuda a Tobías a destruir al demonio que la tiene aprisionada, con ello, Tobías y Sara logran casarse, el joven recupera la fortuna de su padre y al regresar, incluso, le ayuda a sanar de su ceguera, siempre con ayuda y protección del ángel.

Sucede que Rafael le pide a Tobías atrapar a un gran pez en un río y le da la siguiente instrucción: "Saca la hiel, el corazón y el hígado del pez. Reserva la hiel para curar la ceguera de tu padre y el corazón y el hígado los quemarás pues ese olor destruirá a Asmodeo". Tobías obedece, aunque no comprende por qué esas cosas son medicinales, pero es obediente. Y tal como le dijo el ángel sucede. Todo es felicidad, la alegría al final rodea la vida de Tobías, de Tobit, de Sara y sus padres. Dos familias con hijos jovenes tienen la dicha de salir de la desgracia por la misericordia de Dios y unen sus vidas a través del amor y la felicidad de su descendencia.

Es una historia que nos deja claro que San Rafael es un arcángel poderoso y sutil a la vez. De esta historia se le considera el ángel medico, el sanador, pero también el compañero de viaje, el siempre alegre y simpático, el que une a las parejas y ayuda  a los matrimonios que inician a que construyan una vida en pareja estable y segura, sin temor.

También la historia nos deja muchas lecciones sobre cómo debemos pedir a Dios sobre los bienes materiales y cómo a través de la fe conseguimos su Abundancia y Prosperidad. Sobre la seguridad y las buenas compañías, sobre los consejos de los padres a los hijos, sobre todo cuando los padres han entrado en la vejez y temen dejar desamparados a sus hijos. Habla de todos temores que sentimos, y cómo Dios en su infinita misericordia nos regresa a la paz y al amor, de cómo siempre nos envía un ángel que no nos deja solos y que dependiendo qué tan abiertos estemos a su guía, podremos abrirnos de corazón a su ayuda. 

Al final, cuando San Rafael termina su misión, hay una gran fiesta, todos le quieren pagar en agradecimiento por todo lo que hizo. Pero el entonces, se les revela y se muestra como el arcángel que es. La gente se asusta un poco, siempre nos da miedo estar tan cerca del amor de Dios y de sus seres de luz, pues emiten tal paz, tal fuerza que por un momento, desconciertan al ser humano. Entonces, él les dice: A quien deben agradecer es a Dios pues ha propiciado todos estos bienes y sanación, Gloria sólo a El. Y entonces se eleva hacia el cielo. Todos lo ven ascender, unos con miedo, otros con curiosidad y entonces comprenden que durante varios meses, entre ellos ha vivido un verdadero ángel.

Deseo que esta historia te guste tanto como a mi y que veas cómo cada trocito que la compone se aplica en tu vida, pues en ella encontrarás, inevitablemente, la presencia de un ángel.

sábado, 21 de julio de 2012

El sufrimiento: La gran adicción


Todos somos adictos a algo. Es más evidente cuando la adicción se trata de alguna sustancia: el alcohol, las drogas, las pastillas, etc. Existen un sinfín de adicciones y actualmente, se dice que son producto del "stress", mal aparente que aqueja a los individuos del siglo XXI.

Las adicciones más complejas son, por ejemplo, al deporte que en exceso produce una enfermedad que se llama vigorexia. La comida en exceso o en ausencia también ocasiones desórdenes alimenticios, que más bien son psicológicos y que se traducen en enfermedades como la anorexia o la bulimia.

Hay quienes son adictos al trabajo, a la computadora, a las compras, a guardar todo lo que parece "coleccionable". No es casualidad que aparezcan nuevos programas de TV sobre los comportamientos compulsivos actuales tales como:  compradores, comedores, bebedores, fumadores, acumuladores de objetos que de plano no tienen ni un espacio limpio ni digno dónde vivir o acumuladores de animales, que sienten que sólo pueden ser amados por incontables mascotas a las que no pueden darles calidad de vida y sólo las tienen sufriendo, confinadas al encierro y a la muerte por el solo hecho de acumularlas. Adictos al orden, la limpieza y la perfección, pero que son tomados por neuróticos cuando se lavan las manos más de 10 veces, sólo doblan las toallas de cierta manera y no perdonan que nadie las deje fuera de su lugar si no, su ira no tiene límites. En fin, desórdenes, excesos.

Existen adictos a las religiones que se vuelven fanáticos, llegan a criticar a su prójimo creyéndose a sí mismos un dechado de virtudes, incluso llegan a la violencia justificándose por su aparente religión. También hay adictos a las relaciones destructivas en las que si no hay violencia, malos tratos y llanto entonces no es una relación "apasionada". Qué decir de los adictos al sexo, a la pornografía, a los videojuegos, a las apuestas, a las actividades de alto riesgo, a la mentira, a la televisión, a las noticias sensacionalistas. Tenemos adictos al chisme, la necesidad de hablar por hablar los consume pues sienten que su vida está vacía, no les importa si llegan a destruir la reputación de las personas.

¡Y luego decimos que solamente es el stress! Sucede que el individuo del siglo XXI se ha inventado el famoso stress para tapar sus súper adicciones cuando en realidad todos somos adictos a algo. Viéndolo de esta manera, la sociedad del siglo XXI es neurótica y compulsiva. Los más exagerados dirían: "es que todos estamos locos". No se trata aquí de hacer un estudio psicológico de comportamientos sino de revisar, desde el coach angelical, por qué caemos en estos comportamientos dementes, porque viéndolos así, son comportamientos fuera de todo orden racional, emocional e incluso, espiritual.

¿Qué es una adicción?
En términos prácticos, una adicción es cualquier comportamiento en exceso o en desorden que afecta la salud física, emocional y espiritual de una persona y que realiza simplemente para evadirse de la realidad.

Una anoréxica llega al grado de verse al espejo con una imagen distorsionada de sí misma, aun cuando esté flaquísima, se verá excesivamente gorda simplemente por el hecho de menospreciarse y no aceptarse como es, no amarse, sin autoestima. De la misma manera, un adicto a la tecnología dormirá con el teléfono celular bajo la almohada y seguramente padecerá insomnio por estar despertando a cada media hora a ver si tiene mensajes, mails o entradas nuevas en su facebook. Seres dependientes físico y emocionalmente de objetos inanimados que aparentemente dan placer y satisfacción, pero que al poco rato, solamente dejan angustia y dolor.

Pero, ¿cuál es la peor adicción que un ser humano puede tener? ¿Existe una adicción de la que no podemos escapar? desde el punto de vista de Don Miguel Ruiz, la peor adicción que padecemos todos es la adicción al sufrimiento.

El stress puede ser un conjunto de pequeñas adicciones que solamente producen sufrimiento. Cualquier adicción, grande o pequeña, al ser una forma de depender de algo producirá ansiedad, dolor, sufrimiento. Ninguna adicción produce felicidad pura. Si acaso, momentáneamente producirá una pequeña ilusión de lo que la persona cree que es ser feliz, pero tan pronto pase su efecto, su dolor será doble, sentirá culpa, rabia, arrepentimiento y cualquier otro tipo de sentimiento negativo que estará, invariablemente en el terreno del sufrimiento.

Recordemos que los ángeles vibran constantemente en amor y alegría puras. El amor de Dios es la máxima energía pura. Los angelitos al ser sus extensiones solamente pueden invitarnos al amor. Somos nosotros quienes rechazamos todo el amor que nos merecemos y que Dios nos da en abundancia durante todos los instantes de nuestra vida. Somos nosotros los que decidimos ver la vida desde el sufrimiento, vibración negativa y opuesta en extremo a la alta vibración del amor.



Ejemplo de una vida adicta al sufrimiento

Recuerdo a una alta ejecutiva de una importante organización, mientras tomábamos un curso de capacitación, hablábamos de los valores y su importancia dentro de la empresa. Esa persona se molestó tanto con el tema del curso y  dijo que no creía en los valores, que pensaba que todos los seres humanos éramos unos mentirosos y que nadie en el mundo podía ser íntegro. Le respondí que esa era la forma en que ella quería ver la vida y que en consecuencia, solamente recibiría tratos deshonestos, se encontraría con gente hipócrita y vería la vida con dolor. Se molestó muchísimo conmigo, recuerdo que sacó un cigarro y se puso a fumar frenéticamente. Me respondió: "Cómo se ve que no has sufrido en la vida". Le respondí con una máxima que leí en un curso de tanatología y que me ayudó, precisamente, a no engancharme con esa adicción al sufrimiento. La máxima es: "En circunstancias fuertes, como lo es la pérdida de un ser querido, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional". Le comenté que como todos, he vivido experiencias dolorosas, pero en medio de lo que otros pueden ver como tragedia, decidí encontrar el significado del amor de Dios y vivir así, de una manera pacífica y amorosa, lo que otros pueden vivir en un mar de dolor.

Sucede que esta persona, en su pensamiento cotidiano, tiene frases como: "la letra con sange entra",  "si quieres conseguir algo, te va a costar sudor y lágrimas", "a este mundo venimos a sufrir", "prefiero tener mi infierno aquí porque no sé a dónde vaya a ir a parar en la otra vida". Frases así son constantes en sus conversaciones, así que podemos imaginar cómo vive la vida, con un sufrimiento total. Una persona adicta a algo desarrollará más adicciones paralelamente. La mujer que comento como ejemplo, fumaba compulsivamente y más cuando sentía que la contradecían en su ideología del dolor. Solía caerse frecuentemente o tener accidentes inverosímiles con lo que era sometida frecuentemente a operaciones costosas y dolorosas, así que con ello, podía reforzar su idea de que la vida es sólo sufrimiento. Recuerdo que la operaron varias veces de las rodillas, de las manos, codos. Invariablemente, todas sus operaciones se infectaban, así que no sólo se contentaba con la operación, sino que la volvían a abrir. Su rostro siempre era lo que se dice un "rictus de dolor". De hecho, no era agradable verla, la gente prefería hablarle por teléfono que tenerla frente a frente. Luego, su gran hazaña era acudir al trabajo antes de lo permitido por los médicos, para mostrar a todos que el dolor no la podía tirar. Recuerdo que una vez asistió a la oficina en silla de ruedas, con suero y con mangueras y agujas en las rodillas. Todo mundo se opuso a que estuviera "trabajando", pero ella con mucho sufrimiento, se trasladó en su silla para asegurarse de que todos la vieran "sufrir".

En fin, las articulaciones son coyunturas que permiten la movilidad de nuestras extremidades, por ende, entre más ágiles seamos, entre menos problemas tengamos en estas partes de nuestro cuerpo, seremos sanos, longevos y sabremos adaptarnos a los cambios. Sin embargo, personas como la que comento, son rígidas, no pueden ser flexibles ni en sus ideas ni en sus comportamientos. Tienen miedo de ser felices, por eso se caen, porque se sienten incapaces de alcanzar sus objetivos. La idea del dolor físico la reforzaba con la acción de fumar sin parar, acción que el inconsciente registra como un pequeño suicidio con cada fumada. A gritos esta mujer pedía: "Quiero morir, no acepto la vida que tengo, no me gusta vivir así". Su rechazo a la vida era un rechazo a Dios y a todo lo bueno. Por ende, no creía en nada ni en nadie. Vivía en una absoluta desconfianza y reafirmaba contundentemente que "vivir es sufrir" ¿Conocen personas como ella? Seguramente son adictas al sufrimiento.

El amor es la liberación. Sólo el amor es real. Dios es Amor.

No todo en la vida debe ser sufrimiento.  De hecho, Dios nos tiene viviendo aquí con todo el amor del mundo para aprender Su Máxima: Amar al próximo como Él nos ama y que no podemos llevar a cabo, precisamente, por nuestra necedad de sufrir. No todo es un "valle de lágrimas". La vida es hermosa, la certeza de que Dios nos ama es lo que nos debe hacer tan felices como para no necesitar engancharnos con nada más.

Y si nos toca vivir una prueba dura y difícil, es eso, una prueba que debemos poner en manos de Dios, disponernos a recibir con todo el amor y la humildad su respuesta. Entonces los ángeles nos rodearán de amorosa paz y sabremos que tiene un propósito más alto. De esta manera, sea lo que sea la prueba, desde los ojos del amor no la veremos con dolor, sino con una meta fija en el amor. Recordemos al Papa Juan Pablo II o a la Madre Teresa de Calcuta. No vivieron su dolor con sufrimiento, éste lo entregaron a Dios y resultaron ser líderes para muchos, investidos en la voluntad del amor de Dios. Siempre fuertes, siempre alegres y siempre amorosos con los demás. Y no se trata de convertirnos ni en santos ni en monjes, se trata de ser conscientes de que la decisión de vivir desde la felicidad y el amor está en nuestras manos, al igual que la de vivir en sufrimiento perpetuo.

Todo el sufrimiento, en exceso y en desorden, es inventado por una mente que está viviendo en exceso y desorden. Así es más fácil caer en la adicción al sufrimiento. Hay comunidades, pueblos enteros, países incluso, que culturalmente han aprendido a vivir así, con ese sufrimiento adictivo. Hay personas que si no es con sufrimiento no viven bien y cuando reciben milagros de Dios los rechazan, sienten que no son merecedoras de amor y de abundancia, mejor rechazan los bienes, no vaya a ser que se sientan completamente felices y entonces, no sabrán vivir. ¡Irónico, pero existe! De ahí que el trabajo del terapeuta de sanación con ángeles sea, precisamente, una ayuda para observar qué patrón de comportamiento tenemos y si nos encontramos en una adicción que nos bloquea, sepamos cómo liberarnos y vivir felices.

Toda adicción es una prisión innecesaria e irreal. El amor es liberación, es real y además, es duradero. Recuérdalo. El sufrimiento es opcional. ¿Cómo quieres vivir tu vida? ¿Desde al amor o desde el sufrimiento? Sólo tú decides. Dios te ama y ya te ha dado todo el amor y todo aquello que necesitas para ser feliz. ¿Lo estás aceptando o rechazando? Es tiempo de cambio, vive feliz y en total plenitud.

sábado, 7 de julio de 2012

Somos seres de luz, somos un arcoiris maravilloso


Hace poco tomaba un curso sobre teoría del color y me sorprendió encontrarme con una pequeña revelación que me mostraron los angelitos sobre la forma como nos ven, como seres de luz vibrando en amor.

Resulta que en términos de luz ocurren dos fenómenos físicos que puede captar el ojo humano y que son la reflexión y la refracción de la luz. En fotografía, por ejemplo, cada objeto refleja cierta cantidad de luz y esto sirve para determinar en la cámara fotográfica qué cantidad de luz se va a sumar a la que ya proyecta el objeto en cuestión. La luz blanca así se concibe como la suma de todos los colores.  De ahí que el arcoiris sea un fenómeno físico que combine tanto la refracción como la reflexión de la luz.




Ahora bien, los ángeles son seres de luz que muchas veces están asociados con un color especial que tiene varios significados. Arcángel Miguel por ejemplo, está asociado al color azul añil por su fuerza, valor y coraje. Es el Arcángel protector por excelencia. Arcángel Rafael está asociado al verde esmeralda, color de sanación, pero también a los colores rosa pastel, rosa durazno, por el amor que surge del perdón en ese proceso de sanación. Las personas que ven a los ángeles por lo general ven emisiones de luz muy blanca, pero quienes llegan a percibir una vibración en un color determinado, saben de qué Arcángel se trata. Esto ocurre de manera normal en las terapias, y no siempre son los mismos porque cada persona trabaja temas diferentes y es asistida por diferentes Arcángeles.

Nosotros los humanos también emitimos luz. Somos seres de luz viviendo una experiencia humana. Por lo tanto, cada persona que acude a las Terapias Angelicales llega con un color que puede evidenciar su vibración actual, bloqueo o equilibrio. El terapeuta te ayuda a revisar tu equilibrio en cuanto a tus colores que también están asociados con los chakras, los cuales son puntos de energía que dan evidencia del bloqueo que puede tener una persona. La idea en las terapias es equilibrar tales puntos de energía para que la persona inicie un reenfoque en su vida.

Cuando la persona experimenta un equilibrio en todo su cuerpo energético, estamos hablando en su cuerpo de luz, emite una armonía de colores maravillosa. Es como una sinfonía de luz y en ese estado es mucho más fácil que perciba a sus ángeles y sobre todo a Dios.

Somos arcoiris de luz. La pequeña revelación que me mostraron fue que al ser seres de luz en armonía con Dios, sus ángeles y el Universo, vibramos como lo hace un arcoiris, con los colores perfectamente claros e identificables. Es por eso que los chakras en su secuencia conocida que va de la base de la columna vertebral hasta la coronilla muestran colores como los del arcoiris. Los colores más cálidos rojo, naranja y amarillo son los que nos sostienen hacia la tierra, el mundo terreno y material. Los más fríos verde, turquesa, índigo y violeta son los que nos llevan hacia el mundo espiritual. Somos seres de luz viviendo una experiencia humana. Por eso estar en equilibrio es un requerimiento constante que si lo vivimos en conciencia plena, nos permitirá experimentar esta vivencia humana y espiritual al 100%.